









La Fiesta de San Nicolás se celebra cada 5 de diciembre en los Países Bajos. La figura central de la fiesta es San Nicolás (que en neerlandés es Sint-Nicolaas, de donde se deriva la forma popular Sinterklaas). Cuando los inmigrantes holandeses fundaron Nueva York, obviamente llevaron con ellos sus costumbres. Sinterklaas entonces, en la burda pronunciación angloparlante pasó a ser Santa Claus. En los países europeos recibe el nombre de Papá Navidad, traducido a su lengua (Father Christmas, Père Noël, Babbo Natale), excepto en España, en que no se ha traducido la palabra francesa Noël, sino que se ha castellanizado: Noel.
Hoy, la figura actual de Papá Noel es un producto comercial al servicio del consumo, una figura estadounidense intrusa y destructora de las tradiciones locales. En Alemania, Austria, Chequia y España ha habido grupos que han promovido movilizaciones en contra del nefasto personaje.
Este es un Ajat, una pequeño y voraz criatura de la novela Heredero de Las Hadas, de Leo Batic. La ilustración la hice para regalársela a Leo el día de la presentación del libro.No había nadie. Pero en el patio podían intuirse movimientos espasmódicos. Algo se escabullía entre las plantas. El suelo se agitaba, como si alguien hubiera puesto una manta oscura y la sacudiera levemente.
Aterrada, entró en la casa del árbol, buscando la Berry. Marcó mientras se volvía a asomar por la baranda. Un ruido en las ramas cercanas la hizo contener un grito.
–Disculpe, milady si la asusté –dijo Puck y salto hacia la plataforma.
–¡Que poco sentido de la oportunidad!
–Los duendes tenemos muchos sentidos: gusto, olfato, tacto, pero ninguno de oportunidad, lo siento.
– Ya veo. –¿Qué sucede?
–Si su ilustrísima tiene a bien seguirme, sugiero que nos vayamos.
–¿Irnos? Por que?
–¿No se ha dado cuenta del peligro que corre?
A Sofía se le habían erizado los pelos de la espalda hasta sentir frío en la nuca. Si, por supuesto que había sentido el peligro.
–Están aquí. Y vienen por usted.
El duende se asomo y sus ojos se agrandaron.
–Lamento haber llegado tarde su majestad, fui por ayuda. Creí que no corría peligro. Ahora no hay escapatoria.
–¿Qué decís?
Al asomarse los vio. No eran olas, ni una manta, ni hormigas marabunta. Eran seres del tamaño de una pelota. Desde aquella distancia parecían pirañas. Ojos desorbitados, sin parpados. Miles de dientes en una boca gigante, que dividían el cuerpo por la mitad. No tenían escamas, ni cuello, ni nariz. Su piel parecía la de esos gatos de raza Sphinx, sin pelo. Sus cuatro patas de lagarto tenían la habilidad de un mono. Las dos delanteras, como manos, las de atrás podían flexionarse hasta llegar a la altura de los ojos. Cada dedo terminaba en garras oscuras que resaltaban sobre los pálidos cuerpos.
De un solo vistazo podía contar mas de cien. El primero había alcanzado la red de seguridad y lo seguían otros, escalando el árbol con destreza. Apenas hacían ruido, solo un murmullo semejante al de langostas avanzando por un campo.
–¿Qué son?
–Ajats, una especie de goblins muy peligrosos –dijo Puck– y han reunido una cantidad asombrosa. Es usted muy importante. Debería sentirse halagada.
–Estamos perdidos –susurró con terror.
Stegomastodon fue un mastodonte cuyos primeros registros en Argentina corresponden al Pleistoceno temprano-medio. El aspecto general y el tamaño de estos mastodontes era similar al de sus parientes, los elefantes. Sin embargo, la morfología de los dientes es muy diferente.Doedicurus por su parte era un gliptodonte que tenía una larga cola terminada en un tubo que se engrosaba en el extremo a modo de "clava", en donde posiblemente llevara espinas córneas. Doedicurus clavicaudatus llegaba a medir unos 3,6 metros de largo y a pesar unos 1.400 kilos y era el más grande de los gliptodontes.


El zorro, viendo que se hacía cada día más difícil penetrar en los gallineros por lo bien que los perros los guardaban, trató de utilizar los recursos de su diplomacia para conseguir por astucia lo que la violencia ya no le podía dar. Se acercó con mil zalamerías al guardián de un gallinero, que lo era un gran perro danés con cara de pocos amigos. Gruñó el perro al verle; no se levantó, pero le indicó, mostrándole sus soberbios colmillos, que tenía muy poco gusto en recibir su visita. El zorro se hizo tan humilde, tan pequeño, lo saludó con tanta urbanidad, pidiéndole con insistencia que le permitiese una palabra, que el perro al fin le dijo que hablara. Y después de muchas circunlocuciones, el zorro le insinuó que podrían hacer juntos un brillante negocio; que lo único que tendría que hacer el perro sería fingir el sueño, mientras él sacaría del gallinero las gallinas y los pavos, dándole después al perro su parte en dinero o de cualquier otro modo.
El perro se hubiera podido levantar indignado y pegarle algo más que un susto al zorro; pero, como sabía que el abrojo no produce rosas, la propuesta no lo tomaba de sorpresa; se contentó con decirle que no era pan para él y le enseñó el campo.
El zorro se mandó mudar, más bien un poco ligero, por lo que podía suceder; y una vez en la cueva, pensó que un perro de tanta honradez debía de ser de poca viveza.
Con esta idea en la cabeza, lo fue a ver otro día. Se acercó a él arrastrando una bolsa bien cerrada y bastante pesada, y le dijo: «Señor perro, aquí traigo un pavo gordo que me acaban de regalar; como mi cueva está algo retirada y tengo que hacer una diligencia, le pido por favor que me lo guarde; si no lo vengo a reclamar mañana, será suyo sin más trámite. Lo que sí, como garantía, le pediré que me entregue un pollo que le devolveré cuando le venga a pedir el pavo».
El perro olfateó un momento la bolsa y tomándole olor a osamenta vieja, se levantó enojado: «¡So pícaro!» le gritó.
El zorro ya estaba lejos. Una vez en la cueva, pensé que debía de ser un caso raro el de ese perro danés, honrado bastante para no engañar a nadie, y bastante vivo para no dejarse engañar.
La espátula rosada es un ave grande que mide unos 70 cm. Pico largo, chato, que se expande y redondea en la punta. Pico y piel desnuda de la cabeza, verde amarillento. Plumaje casi totalmente rosado, barra del hombro, así como la rabadilla rojo rosáceo. Los ìchones son blancos con tintes rosados. Se alimenta moviendo el pico de un lado a otro entre el lodo y las aguas de poca profundidad. Crustáceos, insectos y larvas, moluscos, anfibios, pescados, plantas acuáticas y semillas.
El carancho, caricari, caracara moñudo, carcaña, guarro, moñudo o traro (Caracara plancus) es una especie de ave falconiforme que habita el centro y sur de América del Sur. Vive al borde de los bosques y en campo abierto.
Scutellosaurus ("lagarto de escudo pequeño") es un dinosaurio tireóforo, que vivió a principios del período Jurásico, hace aproximadamente 208 y 220 millones de años, en lo que hoy es Norteamérica.
Este género se conoció inicialmente por los restos fósiles descubiertos en Egipto en la década de 1910 y descrito por el paleontólogo alemán Ernst Stromer.3 Los restos originales fueron destruidos durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero se ha recuperado material adicional en años recientes.